jueves, 25 de febrero de 2016

LA REALIDAD DE LA TECNOLOGÍA EDUCATIVA




La tecnología educativa permite que los países y más aún el nuestro vayan adquiriendo su  desarrollo a la medida que se implementen  en su diario vivir, si bien es cierto la educación es la base generadora de  sueños y proyecciones que deberían apuntar a ser realistas y de aplicabilidad en un tiempo no muy lejano, pero sabemos que no es así. Después de haberse preparado profesionalmente esperamos con ansías poder dar nuestro pequeño aporte de lo aprendido y  contribuir con las mejoras que nuestro país necesita  pero ahí es donde aún no se cuenta con políticas que apunten a mejorar los estilos de vida de los ciudadanos. Lo que hace que la tecnología educativa sufre un revés por no ser una indicadora de avance mediático, sino por el contrario dificulta que las personas con estudio ingresen fácilmente a un trabajo, es ahí donde los países de latinoamericanos, entre ellos el nuestro se encuentran entre unos de los menos impactantes y la brecha tecnológica que hay entre los países de la OCDE y los nuestros es muy grande y esto hace notar que las tecnologías educativas no están contribuyendo a mejorar en este aspecto, aún falta consolidar en Latinoamérica las TIC, en la educación. Los modelos pedagógicos para que sean más eficientes en su aplicación y apropiación deberán ser reestructurados con visión de las TIC, y solo así se podrá por lo menos pensar en una sociedad más cercana a la realidad.





Para que la tecnología educativa pueda de verdad orientar procesos académicos basados en una aplicación concreta y de interés en la sociedad  y para que no se convierta en una utopía, se deberá buscar su implementación gradualmente pero contundente porque al no  contarse con políticas tecnológicas educativas claras estas  no permite el avance de una sociedad con paso agigantado que es lo que pensamos y queremos.




 Es verdad que hay internet, computadores, Tabletas y dispositivos por doquier pero esto no contribuye a determinar el objetivo que se quiere lograr si no hay un verdadero norte educativo. Falta esperar que con nuestras cualificaciones y estudios logremos aportar nuestros conocimientos en mejora de la educación tecnológica y esperar       que en unos 20 años aproximadamente hayamos logrado permear los PEI, planes educativos nacionales entre  otros para empezar a orientar mejores procesos en la educación  tecnológica, siendo más cercana a la realidad del país que queremos donde haya: equidad, participación y prosperidad para todos.


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